viernes, 12 de septiembre de 2008

10 años de Barahúnda


Diez años como trayectoria de una formación dedicada al rescate, con sabor propio, de músicas y letras de hace siglos son realmente muchos. Si nos preguntáramos cómo un grupo de estas características puede mantenerse vivo y evolucionar con su propio sonido, la respuesta sería una sola palabra: pasión. Y es que el músico que investiga, el músico que basa su labor en la creatividad, tiene que, a parte de trabajar, poner mucha pasión en su trabajo y hacer “tripas corazón” a las adversidades. Adversidades que en una industria musical y discográfica como la presente son muchas y difíciles de digerir cuando echamos un vistazo a las promociones de la que podríamos denominar la “no-música”.
Y quizás el truco sea precisamente mantenerse al margen de esa situación, sin olvidar donde estamos y mantener el estilo a la vez que se crea público, amigos y melómanos. Barahúnda lo hace bien en ese sentido. La voz de Helena De Alfonso cautiva desde el principio dado su amplio registro que tanto nos transporta a una metáfora musical que podría ser la seda, como que nos lleva a un camino abrupto de energía. Ambas sensaciones vienen arropadas por lo que nos dicen esas letras de canciones sefardíes y poetas árabes y medievales que no son otra cosa que las pasiones humanas, el vivir cotidiano de aquellos tiempos que en sentimientos como el amor generalizado no son tan distintos de los de hoy en día.
Barahúnda aglutina en su labor, en su proyecto musical, todas esas sensaciones hechas música, con palabras mayúsculas.
Eso y más es lo que se pudo disfrutar en su concierto aniversario del pasado 4 de septiembre en la sala Galileo Galilei de Madrid.
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