jueves, 26 de agosto de 2010

Recensión crítica sobre el libro de Ted Gioia "Blues. La música del Delta del Mississippi".


FICHA BIBLIOGRÁFICA. Ted Gioia. BLUES. La música del Delta del Mississippi. Madrid. Turner Publicaciones 2010. 1ª Edición marzo 2010. 519 Páginas. Edición original: Delta Blues. The life and times of the Mississippi masters who revolutionized American music. W.W. Norton & Company, 2008.

Músico, compositor, crítico, historiador, profesor y productor de jazz, Ted Gioia parece reunir todas las disciplinas, metodología y sentimiento preciso para afrontar un ambicioso estudio sobre el blues que no se queda en lo meramente académico a modo de recopilación de datos curiosos. Y realmente lo consigue con este libro, como lo hizo con su “Historia del Jazz” bien aclamada por la crítica especializada. Es desde luego un trabajo de envergadura por los datos en sí que aporta como gran investigador, pero más meritorio es lograr atraernos con una lectura directa como la misma música blues cuando nos atrapa al escucharla. Leer su libro es casi como escuchar blues; nos transporta fácilmente desde los posibles orígenes de esta música, mostrándonos el abanico de las distintas teorías al respecto (la más común es su procedencia de África), para iniciar posteriormente un camino sugerente de forma cronológica pero muy ameno por el desarrollo de esta música, con sus personajes principales, algunos leyendas ya, y otros leyendas de culto y gente anónima que básicamente procedían de las labores de la tierra pero que a la par contribuyeron, quizás de forma inconsciente, a crear tendencias en el blues, estilos propios y que posteriormente fueron redescubiertos gracias a la labor de investigadores y etnomusicólogos como Alan Lomax o John Wesley Work y que Gioia menciona a éstos y muchos otros estudiosos del blues, contrastando información, poniendo en duda diversas teorías o, como buen investigador, haciéndose preguntas muy necesarias para tener buenos argumentos.

Es pues, una historia sobre una música, que sin ser del todo infravalorada, sí que poca gente se detiene, por lo menos en nuestro país, a intentar conocer sus orígenes y el verdadero valor como música popular, música de una tierra y casi diría yo, música universal. Sí, porque el blues está en todas partes y su influencia, resaltada durante todo el libro por Gioia, es tan amplia, sus notas tan particulares, que flotan en cualquier tendencia musical actual. Al respecto es curioso que las distintas vías que tomó el blues llegando hasta su comercialización y la eclosión del blues más eléctrico de Chicago (una evolución natural), ocasionaron a la par un cierto encubrimiento de lo que fue el blues rural, alma Mater de esta música y que Ted Gioia resalta la diferencia con una frase que considero magistral y que define perfectamente esa evolución del blues rural al más eléctrico de New York y posteriormente Chicago: “sí, esto era blues, pero un blues tan distinto de la variedad rural del Delta como las fibras de algodón sin refinar de la plantación lo eran de las elegantes prendas que con ellas se hacían para los grandes almacenes neoyorquinos.”

Es, pues, la narración de este primigenio blues rural la parte más interesante a descubrir del libro de Gioia. En su origen el blues se desarrolla básicamente en el campo, los field holler, sus formas se acercan a los work songs, y del campo pasamos por las cárceles, los cruces de caminos y sus eternas leyendas y nombres propios como Charley Patton, Son House, Tommy Johnson, Skip James, Roberto Johnson, Muddy Waters, Howlin’ Wolf, B.B. King… cuyas vivencias suministraron de alguna manera unos elementos propios del Blues, en sus letras, en su ejecución, en su sentimiento, dando licencia al blues de música popular merecidamente estudiada por etnomusicólogos e incluso arqueólogos, aunque fuera de forma fortuita, como el caso que narra sobre una de las primeras documentaciones sobre el blues a cargo del arqueólogo Charles Peabody que con el objetivo de unas excavaciones se encontró con una música para él desconocida e interesante de investigar: la que sonaba al ritmo de trabajo y de descanso de los hombres contratados, por lo que redactó unas “notas sobre la música negra” remitiéndolas al Journal of American Folk – Lore.

Todo el ambiente y surgimiento de este blues rural planea sobre el libro como el verdadero valor de esta música, y aún avanzando cronológicamente en algunos personajes más relevantes del blues como B.B.King, Muddy Waters o John Lee Hooker, el autor siempre vuelve a los orígenes cuasi a modo reivindicativo de que no nos olvidemos de cómo surgió una música que parece emerger del más profundo sentimiento humano. Es una vuelta a estos orígenes como sucedió en la década de los 60’ en Inglaterra cuando jóvenes melenudos como los Rolling Stones, Eric Clapton o los propios Beatles reconocían la influencia de los maestros del blues de EEUU y de alguna manera sacaron de la miseria o de su habitat del momento a muchos cantantes y guitarristas que ya eran ancianos retirados a las eternas labores del campo. Curiosa a este respecto es la narración sobre las sesiones londinense grabadas por Howlin’ Wolf con músicos británicos.

En definitiva, un libro cuyas 500 páginas se degustan rápidamente y que nos anima en segunda línea a descubrir joyas musicales genuinas, autores como Son House, Charlie Patton, Skip James,…verdaderos artífices del blues que flotaba en las entrañas del Delta del Mississippi.

Skip James Video

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