jueves, 16 de julio de 2009

MÚSICA Y NATURALEZA. NAVACERRADA: UN PAISAJE SONORO.

Artículo cedido como colaborador para la revista semestral de reciente creación
"2227" de la Asociación Cultural La Maliciosa de Navacerrada.

MÚSICA Y NATURALEZA. NAVACERRADA: UN PAISAJE SONORO
Una de las cosas que nos atrae a primera vista de Navacerrada es su entorno natural y no en vano, a parte de su atractivo casco urbano con sus calles empedradas, la vista que se nos ofrece al llegar al pueblo destaca por su belleza de una naturaleza directa. Es lugar, pues, de rincones y espacios que invitan al viajero, al excursionista y senderista a adentrarse a vivir las sensaciones que ofrece el paisaje. Pero desde aquí no es mi propósito mostrar los paseos e itinerarios que podemos disfrutar en Navacerrada y alrededores, pues éste es un articulo que versa sobre música (arte sonoro es una de sus definiciones aceptadas), sino invitar a entusiastas senderistas a agudizar la música que llevamos dentro a través del encuentro con el llamado paisaje sonoro. Si éste perteneciera a un ámbito urbano – que por suerte no es el caso – escucharíamos el tráfico, los cláxones de los coches impacientes, maquinaria, obras y un sin fin de sonidos que podríamos definir como “invasivos”, o que por lo menos así lo sentimos la mayoría que asistimos al paisaje de una ciudad.
Por el contrario en un entorno rural, como es Navacerrada, tenemos la suerte, habitantes y visitantes, de recorrer el espacio natural y su correspondiente paisaje sonoro traducido en el canto de los pájaros, el rumor de un arroyo o nuestras propias pisadas en la tierra por poner pequeños ejemplos, que podríamos equiparar a la melodía, armonía y ritmo. Todo ello está dotado de musicalidad que se une con la nuestra propia, pues en contra de lo que se dice, el ser humano “nace musical”, aunque como argumentaba el etnomusicólogo John Blacking, las aptitudes musicales del ser humano están condicionadas por la situación social que las estimula o las impide.
Invito, pues, a descubrir en primer lugar los sonidos de la naturaleza, aprender de ella y descubrir nuestra innata musicalidad, bien sea a través de la naturaleza como a través de nosotros mismos.

Jorge Gil Zulueta
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