viernes, 26 de junio de 2009

Comentario de discos. Tugores "Imatges de Knopfler"



COMENTARIO DE DISCOS.

TUGORES “Imatges de Knopfler” (Musikarte, 2008).
Un artista a descubrir.
Calificación *****

En la amalgama actual de músicas que estamos viviendo en los últimos años, con una endiablada saturación de productos similares o formulas repetitivas, unas más válidas que otras, se descubren valores musicales que sorprenden por lo arriesgado de su trabajo creativo en contra corriente de toda moda y todo marketing propio de las majors. Es la música en sí misma, como una propuesta intrínseca al disfrute a través de la creatividad, el ingenio y la particularidad, y en la mayoría de ocasiones es difícil toparse con determinados artistas, a no ser que nuestra inquietud musical personal lo busque (algo más fácil en los últimos tiempos gracias a la red) o que el boca a boca popular nos los haga llegar en forma de cena de amigos o un encuentro casual.
Y es de esta manera amable cuando uno se puede topar con músicos creativos como Tugores, guitarrista y compositor al que algunos le colocan la etiqueta de música mediterránea (sobre “etiquetas musicales” ya hablaremos). Bien es cierto que si repasamos la discografía de este guitarrista nos encontramos en sus tres primeros discos con un sonido cálido, sensual, simple en su apariencia, y en la que su música instrumental nos entra directamente a través de melodías que hablan, que narran una historia que como tal tiene un inicio, un desarrollo y un final, y sin necesidades de narrativas vocales, algo que tiene mucho mérito a la hora de hacer música instrumental, que hable por sí misma.
No cabe duda que Tugores tiene su sello personal. Es de esos artistas a los que poco podríamos comparar con otros, pues sus influencias reconocidas no están presentes en sus composiciones como un calco perfecto a los que podría sonar. Y es que sonar como Ennio Morricone, Caetano Veloso o Mark Knopfler, por citar algunos ejemplos, es bien difícil y sin embargo, Tugores consigue canalizar un lenguaje propio con reminiscencias a estos autores, sin caer en una copia descarada. Sus obras no suenan a Caetano, pero tienen su riqueza rítmica y armónica. Sus melodías sí suenan a Morricone pero su principal catalizador es la guitarra española acompañada por una banda acústica de pocos músicos.
Y ahora nos llega una pequeña perla sonora en la que afronta el reto de trasladar a las seis cuerdas la música de uno de los más grandes y excepcionales guitarristas de la cultura musical contemporánea popular como es Mark Knopfler en sus composiciones para Bandas Sonoras.
Con este nuevo trabajo descubriría a una inmensa mayoría el lado más desconocido de Knopfler, y digo que descubriría porque Tugores no es un artista de masas, como se le suele llamar a ese gran músico desconocido que va llegando de manera cautelar y sorpresiva a grandes minorías y se coloca en nuestra colección de discos preferidos. Aún así, bienvenido sea encontrarnos con un disco idóneo para la escucha relajada y atenta, algo que se ha perdido en el ritual personal de sentarse a escuchar música sin necesidad que tenga que ser funcionalmente bailable.
Si ya se ha escuchado algo de Tugores con sus anteriores discos (“Anche lui e qui”, “El Seu Orient” y “Jantar com inspiraçâo”), la escucha de este nuevo disco nos seguirá sonando a Tugores, algo que hay que destacar y valorar de forma atenta; cuando nos hemos familiarizado en sus tres primeros discos con sus composiciones, ahora, siendo temas no compuestos por él, siguen sonando y teniendo el sello Tugores.
Tugores abre, en forma de obertura épica e invitándonos a un cuento abierto, con el tema que pertenece a la banda sonora de “The princess Bride” (La princesa prometida) con el que nos introduce en su mundo sonoro, el de la guitarra española y su particular sonido; es una pieza llena de aparente sencillez en la que tan sólo seis cuerdas nos hacen vibrar y sumergir en el universo musical de las composiciones de Knopfler visto a través de sus ojos. Se puede adivinar un trabajo conceptual, cuyo hilo conductor es lógicamente el homenaje a Knopfler y sus composiciones de bandas sonoras, pero que Jaume Tugores lo reconstruye y lo lleva a su propio terreno, dando forma en los 11 temas que consta el disco con la certeza de transmitir sentimientos a través de su música, algo tan obvio pero no tan utilizado por los artistas últimamente, entretenidos en efectos técnicos y sonidos saturados. Como en ocasiones ha reconocido, vemos en Tugores un artesano de sus propios trabajos y, por ejemplo, es de agradecer que todos sus trabajos se “digieren” gustosamente en 40 minutos que nos saben a gloria.
“Imatges de Knopfler” continúa con pequeños cortes en los que la melodía habla por sí misma como una imagen viva de cada film en cuestión. El segundo tema “The long road” quizás sea el más conocido por la audiencia al pertenecer a la sintonía del programa de TVE “La Tarde” de los años 80’. A partir de aquí, Tugores introduce un acompañamiento de percusión en algunos temas de forma muy sutil, ejecutados magistralmente por el percusionista Nan Mercader, que para nada entorpece al instrumento principal, la guitarra. Se respetan los silencios y guitarras (en algunos temas superpuestas) y percusiones varias se complementan a la perfección, no hace falta más.
De esta manera ya nos ha imbuido en su mencionado universo sonoro; Tugores emplea de forma mesurada - como todo buen músico – determinados recursos, y quizás el que más es el de utilizar cadencias, pequeñas células musicales insertadas en los temas que cuasi trabajan de manera hipnótica en el oyente.
A ello sumamos los muy diferentes sabores sonoros - con los cuales también se le ha catalogado su música con la etiqueta de Músicas del Mundo – por la semejanza de formas musicales reconocibles, como lo italiano de una tarantella en el tema “A fistful of icedream” (tema que contiene la sorpresa para el oyente de escuchar insertado la famosa melodía de Dire Straits “Private Investigations”, que originalmente pertenecía al tema compuesto para la película “Comfort and joy” y que luego recuperó para el grupo), y aires escoceses – por supuesto, Mr. Knopfler – en el tema “Sons of Scotland” (del film A shot at glory).
Bienvenido es este nuevo trabajo de Jaume Tugores, guitarrista consumado y compositor insaciable que ya está preparando su próximo quinto disco. Que ustedes lo busquen, lo descubran y lo disfruten!.
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