Me ha empujado a realizar estas charlas, estos planteamientos sobre la música mi propia experiencia con ella… una experiencia que es intensa: día a día vivo la música, como pianista, como docente, como oyente…aunque comencé como aficionado y aún me considero así, la música gira en torno a mi vida, algo que considero que no tiene porque ser muy diferente al resto de personas aunque no se consideren profesionales. Sin embargo cuando tengo un nuevo alumno de piano, lo primero que le pregunto es que música escucha y me quedo sorprendido de que la mayoría no escuchan música en casa o como mínimo no tienen un hábito de hacerlo. Lo escuchan de manera invasiva, como digo: cuando van hacia el colegio con la radio del coche, cuando ven sus series favoritas…. ¿Cual sería el objetivo que me marqué con el planteamiento? Sería interesante intentar mínimamente transformar algunas ideas más comunes que se tienen sobre la música y cuestionar una serie de aspectos fundamentales de la práctica musical y la comprensión que la sociedad tiene de ella. Y por supuesto insistir como hago a mis alumnos que escuchen mucha música, de todo tipo.Pero lógicamente en mi constante preocupación de cómo veo el fenómeno de la música he ido descubriendo autores cuyas obras me han hecho sentirme identificado y de alguna manera han corroborado lo que pienso sobre la música. En ocasiones grandes desconocidos, limitados al ámbito académico que sin embargo considero necesario transmitir de manera cercana y amena sus pensamientos. Precisamente uno de los autores con los que me identifico en su trabajo es el antropólogo y etnomusicólogo John Blacking. – fallecido en 1990. Blacking fue como muchos, formado para comprender la música como un sistema de ordenación del sonido. Sin embargo su increíble experiencia con la tribu de los Venda de Sudáfrica le hizo cambiar planteamientos sobre su experiencia musical (basada en el sistema occidental) e incluso comenzar a romper prejuicios. En lo concerniente a la separación entre la llamada música “culta” y música popular podemos resumir muy básicamente su obra en estas frases.
Siempre he pensado que hoy día se hace necesario lamentablemente una mayor educación musical, pero no basada únicamente en la práctica de cualquier instrumento o lenguaje musical, sino en la aparentemente sencilla tarea de escuchar música…y digo lamentablemente porque la música que nos rodea en nuestra sociedad parece dada, marcada por una industria musical que particularmente pienso que maneja a sus oyentes e imposibilita un mayor conocimiento de otras músicas. Y no sólo la industria musical…también precisamente nuestra propia cultura occidental con una fuerte tradición culta produce su propia escisión en el público…la suya propia y la de otras músicas.Volviendo a John Blacking, establecía que el público oyente estaba marcado en nuestra sociedad como de “solo aficionados” o “consumidores pasivos”. Sin embargo él reivindicaba ese público como creadores potenciales del hecho musical, actores necesarios, pues en cualquier contexto social existía una creatividad musical humana. En pocas palabras, Blacking defendía el concepto de fundamentos biológicos en la música. Cuantas veces hemos oído decir a una persona: “yo no tengo oído musical!”.Un ejemplo: el mejor público y el más exigente son los niños. Siempre que ofrezco un concierto o amenización, sea un teatro o una terraza de un restaurante me encuentro con un pequeñuelo que se queda absorto escuchando y mirando mis manos. Es curioso, cuando toco para lo que se dice “amenizar” la interacción con el público es muy diversa (ya hace tiempo me desembaracé de la preocupación de “¿estaré tocando tan mal que ni existo?” y no es que me considere un gran pianista, pero efectivamente:- Para algunos el pianista ni existe; están dedicados a lo que han venido principalmente, una copiosa cena y estar con su pareja o amigos.- Otros te lanzan miradas de satisfacción por verse arropados por música en directo;- Hay quien no puede refrenar su impulso y al final de cada tema se queda solo aplaudiendo. Son los que vienen a saludarte en medio de un tema y tienes que darles la mano mientras sigues tocando!, pero son muy agradecidos.- Los mejores: los niños. Siempre se ha dicho: no han perdido su inocencia a la hora de mostrar sus sentimientos hacia algo como la músicaOtro ejemplo sobre los niños, cercano, en mi propia casa…mi hija de 4 años. No pretendo para nada de ella que se haga pianista, ni siquiera de momento me he planteado a darle clases o apuntarla con otro profesor. Dejo que fluya. Claro, tiene la “suerte” de tener un pianista en casa y que hay un piano en casa (algo muy común en muchas sociedades de siglos pasados, el piano era como para nosotros ahora casi la lavadora). Ella se acerca al piano y se está unos minutos experimentando el sonido que extrae de cualquier manera. Sin indicación alguna por mi parte, de forma diría natural, ha comenzado a discriminar sonidos y a mecanizar otros que le suena bien…
La Cultura desde mis ojos. Gestión cultural. Conversaciones sobre música y arte. Otras músicas existen. Para almas inquietas que conocer música distinta a la de los canales habituales les conmueve.
viernes, 7 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
“Historias de la música popular: Del Blues a Beethoven”
martes, 8 de marzo de 2011
Mujer y Música
Siempre he pensado que un día conmemorativo se queda corto para poner en un justo lugar los reconocimientos - injustamente silenciados - y valores que debemos recordar de forma permanente para que todos tengamos una concienciación de lo logrado por el ser humano en todos los campos. Y como yo me considero un humanista pasional de la música, el arte y la cultura, llevo un tiempo meditando e investigando sobre la contribución de la mujer en el piano, y acotando el tema, en el jazz. Y me he llevado muchas satisfacciones y a la vez decepciones. Satisfacciones porque he ido conociendo más el gran trabajo de las mujeres en la música y decepciones porque no se habla de ellas como se habla de otros músicos y compositores. Quizás el día de hoy sea idóneo publicar esta nota como un breve avance de un estudio más profundo que publicaré sobre la mujer y el piano jazz y curiosamente me he quedado en el romanticismo centrándome en una mujer compositora
Alguien conoce a Fanny Mendelsshon (1805-1847)? Muchos musicólogos, melómanos preocupados por no quedarse con un canon de repertorio confeccionado por el hombre, seguro que sí. Pero su obra no veo que sea tan conocida como lo es la de Beethoven o incluso la de su hermano, Félix Mendelsshon. Hagamos una breve prueba utilizando los medios que nos proporciona Facebook: si buscamos una página que contenga "Fanny Mendelsshon" nos encontramos con dos páginas que sumando sus seguidores llegan a unas 75 personas. Si hacemos lo mismo con su hermano Félix Mendelsshon nos encontramos con una página con 8.360 personas seguidoras. Mientras escribo oigo los telediarios narrando las innumerables "celebraciones" del día de la mujer. Y vuelvo a oír promesas, comparaciones de sueldo, opciones de cuotas que proporcionen una equiparación lógica a la mujer..desde luego; pero para mí ese no es el camino. Mi forma de pensar, mi educación labrada básicamente por mujeres me hace pensar que el camino es la educación, la concienciación...volvamos con un ejemplo acorde a ello, que no tengo a mano pero que supongo que de seguro es así. Busquemos un libro de la ESO sobre historia de la Música. Encontramos a Fanny? seguro que no y con un poco de suerte encontraríamos una breve mención de ella cuando se habla de la producción de su hermano Félix Mendelssohnn; curioso cuando algunas de las canciones compuestas por Fanny se le atribuyeron a su hermano, pues ella no pudo prosperar en su carrera como compositora por la sociedad en que vivía, aunque algo de reconocimiento sí tuvo y actualmente su figura está redimida por la labor de algunas asociaciones que defienden precisamente un mejor conocimiento de su papel en la música, pero que pienso que se ha quedado ahí, en un supuesto reconocimiento académico sin traspasar las fronteras de la calle; seguimos sin ver su nombre, no ya para una mayor valía como mujer en sí, sino por su merecedora obra. Repito: educación y concienciación...revisionismo de esos cánones artísticos creados por el hombre, cánones de repertorio, interpretación, educativos que parece que damos por válidos porque son la panacea de todo arte.
Y ahora me sumerjo en escuchar y descubrir pianistas de jazz con una gran sensibilidad, aunque no son tan conocidas como Herbie Hancock, Oscar Peterson, Chick Corea....pero que grandes Mary Lou Williams, Marian McPartland, y muchas más!
domingo, 6 de marzo de 2011
Reflexiones sobre la situación del músico en la sociedad... (II) MÚSICA versus Industria Musical. De si es lícita hoy día la industria musical.

Inicié mi primer artículo breve sobre “Reflexiones sobre la situación del músico en la sociedad…” a partir de una fuente de hace casi más de 200 años: los artículos de Frank Liszt publicados en la Gazette musicale concretamente en 1835 y recogidos en “Cartas de un artista” y en los que reflejaba su crítica sobre la situación de los músicos y las instituciones de su tiempo. Podría ser arriesgado realizar paralelismos que pudieran resultar anacrónicos, bien porque las sociedades evolucionan o bien, de forma más concreta e individualizada, porque trato de realizar mis reflexiones en base a mi experiencia como músico con un perfil “no clásico” y quien realizaba dichas críticas venía del mundo “clásico”, y ya se sabe la eterna dicotomía música “culta” - música popular. Sin embargo aclarar que solo existe dicotomía (música “culta” – música popular) si ambas o una de las disciplinas, que a la vez pertenecen a una sola:
Si bien nuestra sociedad actual ha superado una fase post – industrial que está dando lugar a la tercera revolución industrial basada - entre otras áreas - en las telecomunicaciones que repercuten muy directamente en la música, la finalidad de este segundo artículo busca precisamente resaltar que la problemática en torno al músico y
Así, lo expuesto, sigo fijándome en la lectura de Liszt y su crítica hacia la concepción que se tiene del músico en la sociedad, pues bien puede considerarse, a pesar de las diferencias expuestas por el tiempo en que las realizó, totalmente actuales en su fondo.
Si le preguntamos a un niño o a un adolescente qué música escucha probablemente nos dirá alguna canción o músico que esté en las listas de éxito, arriba de todo, que no para de sonar por
Su percepción no es errónea…, sólo es fruto de los canales de comunicación a los que accede para escuchar música, aunque dichos canales yo los definiría como “invasivos”. Aunque relativamente sería lícita la existencia de una gran industria musical que de aquí a unos años se ha concentrado en las majors, las grandes discográficas, cabría preguntarse hoy, precisamente a costa del debate sobre la causa principal de su crisis, si su respuesta y el producto que ofrece es reflejo de lo que realmente es
Es justo separar de este debate a aquellas pequeñas discográficas que sí buscan una combinación de su beneficio empresarial natural (que no siempre obtienen) con el respeto a la obra del artista, con el deseo expreso de crear catálogo, bien estilístico (especializándose en determinadas músicas) o bien totalmente creativo.
Planteándolo de otra manera: hay que preguntarse si la industria musical llega a reflejar o incluso a “preocuparse” por la creatividad inherente en el músico, pues si actualmente esta industria musical en concreto gusta de llamarse e incluirse en la etiqueta de industria cultural ( con los subsiguientes apoyos de los gobiernos por parte de su ministerio de Cultura), podemos llegar a discrepar totalmente de este término dado ya que los objetivos son realmente distantes a esa preocupación por la creatividad o labor del músico.
Quedaba claramente expuesto por Simon Frith en su escrito sobre “La industria de
La música popular e incluso toda clase de música que ya es susceptible de comercializar o difundir (pues la denominada “clásica” también se presta al marketing musical) no equivale en su totalidad a la suma de los productos que comercializa la “industria de la música”. Nuestro paisaje sonoro es mucho más amplio. Y por ello mencionaba que el problema es más de orden metafísico que de otra índole. El problema es la concienciación de lo que es verdaderamente MÚSICA desde una base educativa temprana, comenzando por ese niño o adolescente que sólo te sabe responder el nº 1 de las listas confeccionadas por la industria a la pregunta de qué música escucha. El problema es despojar la etiqueta de “cultura” a una industria musical preocupada por una crisis que le impide seguir con su gallina de los huevos de oro y que no está ofreciendo un reflejo fiel de la inmensidad de músicos y músicas que existen.
martes, 18 de enero de 2011
Reflexiones sobre la situación del músico en nuestra sociedad y de la propia concepción que se tiene sobre la Música. De profesión: músico. (I)

Hace algún tiempo alguien se preocupaba en escribir y debatir sobre la cuestión de la condición de los artistas. Con una gran humildad - propia precisamente de los grandes artistas - se definía como un “Simple aprendiz de la naturaleza y de la verdad”. Buscaba la ardua tarea de determinar y definir cual es la situación de los artistas en nuestro orden social.
Como artista que me considero, creo que puedo tener el derecho a coger el testigo, desde mi propio punto de vista y experiencia, de todos los que se han preguntado y se preguntan sobre la condición de serlo y la situación en la que se encuentran el artista a lo largo del tiempo en las diversas sociedades donde desarrolla su arte. Lo hago o intento hacer con la misma humildad que he mencionado acerca del artista escritor que plasmaba sus preocupaciones. No es mi pretensión realizar una crítica visceral fruto de situaciones injustas vividas por mi profesión, que las ha habido; pero sí realizar un exhaustivo análisis de una situación que a quien atañe es como mínimo preocupante, y no sólo por las diversas carencias que se dan de una manera tácita en los muy diversos aspectos técnicos, administrativos y formativos de lo que supone ser músico en este país, si no también en el aspecto, quizás para mí casi más preocupante, de la impresión hacia la sociedad de lo que es un músico. Para ello me he propuesto el objeto de distinguir entre unos músicos y otros según su funcionalidad básicamente y otras características y no por juicios de valores, que sí los puede haber de forma subjetiva, aunque quizás cuando entremos en terreno farragoso, mi crítica será cercanamente objetiva hacia una “clase” de músicos que sin saberlo ellos mismos se están erigiendo en la panacea de la música actual; y digo sin saberlo ellos mismos porque también llegan a ser víctimas de la sociedad actual y su sistema de valores o más diría yo, su sistema productivo.
Volviendo a nuestro artista escritor que se preocupaba por la situación social del músico en la sociedad, el resultado de sus conclusiones, debates y cartas sobre la cuestión no parecía muy halagüeño. Este personaje defendía el enfoque
Creo, estoy seguro, que muchos artistas y personas que amamos la cultura en general y la música en particular nos debatimos en idénticas situaciones acerca de la situación del músico en la sociedad y las muy diversas injusticias que le rodean, cómo se le considera e incluso sobre la propia
(Continuará)
martes, 7 de diciembre de 2010

RECORDANDO A LENNON
Escribir sobre John Lennon es difícil, sobre todo si se quiere evitar caer en los convencionalismos comerciales, frases de elogio hechas y aplicables a cualquier artista que destaque mínimamente o bien dejarse llevar por las garras del marketing discográfico. Este 8 de diciembre se cumplen 30 años de la lamentable desaparición de John Lennon (no pienso hacer publicidad del desalmado que apretó el gatillo). Nos hacemos mayores al estar marcados por esa moda de efemérides que va contando el tiempo y recordando muertes y nacimientos.
El paso del tiempo, la perspectiva temporal, en muchas ocasiones facilita valorizar un movimiento cultural o un personaje de una manera mucho más histórica, por una parte, con sus consiguiente metodología y análisis y por otra apreciar el legado de ese movimiento o personaje. En el caso de Lennon, aún siendo considerado un gran músico en vida, se amplia esa percepción al repasar su producción musical y su proyección humana en la sociedad en la que vivió, por extensión la nuestra también. Como otros muchos artistas su muerte prematura nos deja un legado de su actividad e influencia social que podríamos tildar como inacabado, aún teniendo un gran potencial su campaña por la paz a principios de los 70, su activismo político en el momento que se instaló en EEUU, etc, el hecho de que hubo un punto de inflexión en su retiro voluntario de 5 años (1975 – 1980) y que a su vuelta fuera asesinado nos da un resultado inconcluso que también sucede con su producción artística – musical.
Surge entonces el sano egoísmo del fan, del oyente, del crítico musical…, en torno a lo que podría haber hecho Lennon en estos próximos años musicalmente hablando e incluso socialmente. Resulta ocioso preguntarse que hubiera pasado: ¿una hipotética reunión de los Beatles ¿nuevas y grandes canciones?, una vuelta al protestantismo social y político como única arma la música y la palabra? (seguramente le hubiera montado un buen pitote a muchos políticos actuales). Es muy probable que todo eso hubiera sucedido y más. Pero se ha visto sustituido por la explotación discográfica de su música e imagen. Qué se le va hacer, es la sociedad en la que vivimos.
A modo de utopía habría que hacer un esfuerzo, en contra de esa sociedad, para recordar a un Lennon, que no era ni Dios, ni Jesucristo, aunque en algún momento se dijo ser más famoso que él. Simplemente era un humano artista, con una gran sensibilidad para escribir grandes y sentidas canciones, con unos grandes defectos personales, como todo
Durante esta semana de su aniversario de su fallecimiento, The Pop Art trío (www.myspace.com/thepopartrio) realizará 2 sentidos conciertos tributo en homenaje a su figura musical.
8 de diciembre 2010 Teatro Echegaray de Málaga a las 21h
11 de diciembre 2010 Teatro Jacinto Benavente de Galapagar (Madrid) a las 20h
viernes, 1 de octubre de 2010
¿Porqué The Beatles....?

¿ Porqué The Beatles...? (Artículo breve cedido al Círculo Machado)
¿Una pregunta obvia? Quizás, pero en ocasiones nos debemos preguntar por qué The Beatles y su música siguen sonando a lo largo de diversas generaciones, desde aquellas que vivieron en directo el fenómeno hasta las más actuales. Incluso nos debemos preguntar si es una exageración, un excesivo producto de marketing o bien tienen toda la licencia artística para mantenerse en los anales de la música popular del siglo XX.
Sí, llegamos a un hotel y en el hilo musical suena Yesterday. Llamamos por teléfono a cualquier empresa y durante la espera suena Let it be. Ponemos la televisión y de diez anuncios, seguro que uno tiene melodía beatle. Este entorno musical, muchas veces edulcorado hoy día, se corresponde con un fenómeno musical y de marketing, pero al fin y al cabo lo que prevalece es lo artístico, la esencia de unas composiciones, la forma de canalizar influencias musicales de dos compositores como Lennon & McCartney y la entidad de cuatro muchachos que durante ocho años convulsionaron la industria discográfica y que, como bien dijeron ellos mismos respecto al fanatismo, se sentían en el mismo "ojo del huracán" siendo el exterior la locura. Quizás fue esta posición lo que les permitió tener los pies en la tierra para desarrollarse como músicos, como experimentadores sonoros y conseguir así una evolución musical que, a mi entender, es lo más destacable de The Beatles. De Love me do a Let it be hay un buen trecho... artístico, porque sólo pasaron ocho años, y actualmente los artistas "emergentes", o bien no aguantan ni cinco años o bien sus canciones suenan igual que cuando comenzaron.
Y de estas preguntas, en parte, surge la idea de The Pop Art Trío, formación que con todo el respeto (posible dentro de la interpretación), con todo el cariño (porque la música hay que acariciarla) y con todos sus recursos (tan solo tres instrumentos que buscan lo más acústico y genuino) buscan revalorizar -si cabe- y hacer sonar las canciones más y menos conocidas de los "Fab four".
The Pop Art Trío no se planteó desde el principio realizar imitaciones; más bien somos intérpretes que recogemos ese legado armónico tan rico y en ocasiones lo reinterpretamos en otras claves musicales: ¿Cómo darle la vuelta a She Loves You para que suene a blues?... pensamos en Ray Charles... Cómo tocar In my life... pensamos en una pieza barroca...En otras ocasiones las canciones son tan directas que respetamos el original, pues no hay nada más que hacer... llegan al público.
En 2010 se han cumplido 40 años desde la separación de este emblemático grupo. El sábado 9 de octubre de 2010 The Pop Art Trío ofrecerá en la Abadía de Neumünster un amplio recorrido por las mejores canciones de los Beatles.

