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lunes, 4 de enero de 2010

DISCOS ESENCIALES

Artículo cedido como colaborador para la revista semestral de reciente creación
"2227" de la Asociación Cultural La Maliciosa de Navacerrada Nº 1 Enero 2010. Sección Discos indispensables.




Harry Connick Jr.: “25”
Género: Jazz
Publicado en: 24/11/1992
Sello: Sony / Columbia

Quizás no tan conocido por el público español, Harry Connick Jr. es un cantante, pianista, compositor y showman que se fue abriendo paso en el mundo jazzístico norteamericano canalizando todo su aprendizaje musical en muy diversos registros del jazz y que al que se le llegó a considerar el nuevo Sinatra y que desde su debut a los 11 años nos ha regalado una extensa producción discográfica. “25” (que hace referencia a su edad en el momento de sacar el disco) es un trabajo eminentemente pianístico y vocal, tratado con gran sutileza y que es ideal tanto para amantes del jazz más tradicional como cualquier melómano. A pesar de que con su anterior trabajo perteneciente a la banda sonora “Cuando Harry encontró a Sally” le había otorgado ya cierto renombre en los círculos musicales jazzísticos, “25”, siendo su octavo disco, llegó a consolidar su carrera, pues en ocasiones un trabajo tan directo y natural como una voz y un piano llega a valorarse como algo más genuino
Harry Connick Jr. muestra en este trabajo sus grandes dotes como pianista y como cantante, ambas facetas manejadas de forma magistral, pero sin ese empacho de virtuosismo instrumental que en ocasiones encontramos en otros músicos de jazz y que está dirigido a músicos oyentes o grandes amantes del jazz. Su estilo al piano es limpio, natural y muy personal, pues el desarrollo tanto de las melodías como los arreglos realizados en cada tema muestran una inventiva propia que se envuelve de momentos pianíssimos como de otros más enérgicos en función de cómo camina cada tema. Si a ello le añadimos su característico tratamiento vocal en el más tradicional estilo de crooner americano, la combinación es más que agradable. Y es más, hay que contar con los temas que nos encontramos en “25”, la mayoría pertenecientes al jazz más tradicional (Caravan, After You've Gone) pasando por el swing y por temas de Broadway (“On the Street Where You Live”) pero retomados por Connick con un cierto aire de actualidad pero conservando su más pura esencia musical. Tras Harry Connick Jr. (que también ha interpretado papeles de actor en películas como Copycat) surgieron estelas como Micheal Buble, más como respuesta comercial y aprovechando el tirón del revival jazzistico de la mano del propio Connick o posteriormente de Diana Krall y más actualmente de Jaimie Cullum, un chaval a considerar.

DISCOS ESENCIALES


Artículo cedido como colaborador para la revista semestral de reciente creación
"2227" de la Asociación Cultural La Maliciosa de Navacerrada Nº 1 Enero 2010. Sección Discos indispensables.

The Beatles: “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”
Género: pop
Publicado en: 01-06-1967
Sello: Parlophone - Emi

Recomendar un disco como el Sgto. Peppers Lonely Hearts Club Band de The Beatles puede resultar muy obvio al tratarse de uno de los trabajos – sino el más – mejor reconocido en la Historia de la música popular del siglo XX. Sin embargo en ocasiones ese mismo reconocimiento impide un acercamiento musical a una obra que se contextualiza en un fenómeno como el que protagonizaron sus autores y que parece que sólo pueda interesar a los seguidores del conjunto británico que de por si ya tienen prácticamente toda la discografía en su discoteca.
Pero el álbum Sgto. Peppers no sólo debe ser considerado como un disco más de la discografía oficial de The Beatles (aunque si situarlo como su obra cumbre, precisamente cuando el conjunto había decidido abandonar las giras y toda la prensa comentaba que a The Beatles se les habían agotado las ideas), y es recomendable incluso hacer una escucha desde otra perspectiva. En primer lugar fue uno de los primeros discos conceptuales, que casi a modo de narrativa, como si de música programática se tratara, nos sumerge en una atmósfera, en ocasiones un tanto onírica (Lucy in the Sky with Diamonds, A day in the life) y en otras a modo de reflejo de la realidad social y cultural del momento (She’s leaving home, Good Morning). Por otra parte fue un paso más en lo que se refiere a técnicas de estudio y un desbordamiento creativo de sus componentes que se sumergen en una diversidad de estilos aunque manteniendo su identidad. Una orquesta de 40 músicos, instrumentos como el sitar y diferentes efectos sonoros conforman una obra musical única que se completa con el diseño de su portada, verdadero diseño gráfico próximo al Pop Art.
Bien para quien sea seguidor de The Beatles como para quien no, e incluso tenga otros gustos, es recomendable una escucha de este gran trabajo que marcó un antes y un después en la música popular y en la industria discográfica y hacerle un hueco en nuestra estantería.

viernes, 26 de junio de 2009

Comentario de discos. Tugores "Imatges de Knopfler"



COMENTARIO DE DISCOS.

TUGORES “Imatges de Knopfler” (Musikarte, 2008).
Un artista a descubrir.
Calificación *****

En la amalgama actual de músicas que estamos viviendo en los últimos años, con una endiablada saturación de productos similares o formulas repetitivas, unas más válidas que otras, se descubren valores musicales que sorprenden por lo arriesgado de su trabajo creativo en contra corriente de toda moda y todo marketing propio de las majors. Es la música en sí misma, como una propuesta intrínseca al disfrute a través de la creatividad, el ingenio y la particularidad, y en la mayoría de ocasiones es difícil toparse con determinados artistas, a no ser que nuestra inquietud musical personal lo busque (algo más fácil en los últimos tiempos gracias a la red) o que el boca a boca popular nos los haga llegar en forma de cena de amigos o un encuentro casual.
Y es de esta manera amable cuando uno se puede topar con músicos creativos como Tugores, guitarrista y compositor al que algunos le colocan la etiqueta de música mediterránea (sobre “etiquetas musicales” ya hablaremos). Bien es cierto que si repasamos la discografía de este guitarrista nos encontramos en sus tres primeros discos con un sonido cálido, sensual, simple en su apariencia, y en la que su música instrumental nos entra directamente a través de melodías que hablan, que narran una historia que como tal tiene un inicio, un desarrollo y un final, y sin necesidades de narrativas vocales, algo que tiene mucho mérito a la hora de hacer música instrumental, que hable por sí misma.
No cabe duda que Tugores tiene su sello personal. Es de esos artistas a los que poco podríamos comparar con otros, pues sus influencias reconocidas no están presentes en sus composiciones como un calco perfecto a los que podría sonar. Y es que sonar como Ennio Morricone, Caetano Veloso o Mark Knopfler, por citar algunos ejemplos, es bien difícil y sin embargo, Tugores consigue canalizar un lenguaje propio con reminiscencias a estos autores, sin caer en una copia descarada. Sus obras no suenan a Caetano, pero tienen su riqueza rítmica y armónica. Sus melodías sí suenan a Morricone pero su principal catalizador es la guitarra española acompañada por una banda acústica de pocos músicos.
Y ahora nos llega una pequeña perla sonora en la que afronta el reto de trasladar a las seis cuerdas la música de uno de los más grandes y excepcionales guitarristas de la cultura musical contemporánea popular como es Mark Knopfler en sus composiciones para Bandas Sonoras.
Con este nuevo trabajo descubriría a una inmensa mayoría el lado más desconocido de Knopfler, y digo que descubriría porque Tugores no es un artista de masas, como se le suele llamar a ese gran músico desconocido que va llegando de manera cautelar y sorpresiva a grandes minorías y se coloca en nuestra colección de discos preferidos. Aún así, bienvenido sea encontrarnos con un disco idóneo para la escucha relajada y atenta, algo que se ha perdido en el ritual personal de sentarse a escuchar música sin necesidad que tenga que ser funcionalmente bailable.
Si ya se ha escuchado algo de Tugores con sus anteriores discos (“Anche lui e qui”, “El Seu Orient” y “Jantar com inspiraçâo”), la escucha de este nuevo disco nos seguirá sonando a Tugores, algo que hay que destacar y valorar de forma atenta; cuando nos hemos familiarizado en sus tres primeros discos con sus composiciones, ahora, siendo temas no compuestos por él, siguen sonando y teniendo el sello Tugores.
Tugores abre, en forma de obertura épica e invitándonos a un cuento abierto, con el tema que pertenece a la banda sonora de “The princess Bride” (La princesa prometida) con el que nos introduce en su mundo sonoro, el de la guitarra española y su particular sonido; es una pieza llena de aparente sencillez en la que tan sólo seis cuerdas nos hacen vibrar y sumergir en el universo musical de las composiciones de Knopfler visto a través de sus ojos. Se puede adivinar un trabajo conceptual, cuyo hilo conductor es lógicamente el homenaje a Knopfler y sus composiciones de bandas sonoras, pero que Jaume Tugores lo reconstruye y lo lleva a su propio terreno, dando forma en los 11 temas que consta el disco con la certeza de transmitir sentimientos a través de su música, algo tan obvio pero no tan utilizado por los artistas últimamente, entretenidos en efectos técnicos y sonidos saturados. Como en ocasiones ha reconocido, vemos en Tugores un artesano de sus propios trabajos y, por ejemplo, es de agradecer que todos sus trabajos se “digieren” gustosamente en 40 minutos que nos saben a gloria.
“Imatges de Knopfler” continúa con pequeños cortes en los que la melodía habla por sí misma como una imagen viva de cada film en cuestión. El segundo tema “The long road” quizás sea el más conocido por la audiencia al pertenecer a la sintonía del programa de TVE “La Tarde” de los años 80’. A partir de aquí, Tugores introduce un acompañamiento de percusión en algunos temas de forma muy sutil, ejecutados magistralmente por el percusionista Nan Mercader, que para nada entorpece al instrumento principal, la guitarra. Se respetan los silencios y guitarras (en algunos temas superpuestas) y percusiones varias se complementan a la perfección, no hace falta más.
De esta manera ya nos ha imbuido en su mencionado universo sonoro; Tugores emplea de forma mesurada - como todo buen músico – determinados recursos, y quizás el que más es el de utilizar cadencias, pequeñas células musicales insertadas en los temas que cuasi trabajan de manera hipnótica en el oyente.
A ello sumamos los muy diferentes sabores sonoros - con los cuales también se le ha catalogado su música con la etiqueta de Músicas del Mundo – por la semejanza de formas musicales reconocibles, como lo italiano de una tarantella en el tema “A fistful of icedream” (tema que contiene la sorpresa para el oyente de escuchar insertado la famosa melodía de Dire Straits “Private Investigations”, que originalmente pertenecía al tema compuesto para la película “Comfort and joy” y que luego recuperó para el grupo), y aires escoceses – por supuesto, Mr. Knopfler – en el tema “Sons of Scotland” (del film A shot at glory).
Bienvenido es este nuevo trabajo de Jaume Tugores, guitarrista consumado y compositor insaciable que ya está preparando su próximo quinto disco. Que ustedes lo busquen, lo descubran y lo disfruten!.